viernes, 25 de octubre de 2019

Relatos de terror según Fito Tuilman, vol. 1

Fito Tuilman lleva varios años colaborando en este blog con motivo del mes de Halloween. Puedes leer sus anteriores posts aquí.
 
Muy buenas lectores de este blog. Vuelvo por aquí para desearos una feliz fiesta de Halloween.

Y como no traeros un poquito de mis gustos por el terror. Algo icónico son los relatos de miedo, que suelen estar en libros de compendios o que si tenemos mucha suerte podemos escuchar de forma idílica en boca de alguien junto a una hoguera en la oscuridad del bosque.

Yo recuerdo en los años escolares de la Primaria, cuando sonaba la alarma de incendios y nos pasábamos un rato en el patio del recreo disfrutando, mientras los maestros esperaban a que llegaran los agentes que iban a dictaminar que todo se trataba de una falsa alarma, de una chiquillada de algún alumno de los últimos cursos. En ese rato se solía hacer lo mismo que en los recreos diarios, pero a veces, no sé si sería por el halo de peculiaridad que se respiraba, charlabas de temas menos habituales, de películas de terror que habías visto (o que te habían contado). Se hablaba por ejemplo del tipo de la cara quemada, del de la sierra en el muñón o del doctor de la jeringuilla con líquido verde. A veces incluso te contaban relatos que habían leído o historias que eran “absolutamente reales”, como las calcomanías con droga que te dejaban en coma, como al amigo de un primo o la banda Sangre que persiguió al amigo de tu tío de vuelta de una boda. Eran unas experiencias inigualables.

Pues quiero ser yo ahora quien cuente una historia de miedo. Y que mejor manera que virando al lado más clásico del Horror y tomarle prestado al maestro Lovecraft, un relato de su serie Herbert West: Reanimador, que sirvió de inspiración a Stuart Gordon para su maravillosa película. Imaginaos, Nueva Inglaterra, principios del siglo XX…

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